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PAP y mamografía: controles ginecológicos vigentes

El cuidado de la salud femenina depende en gran medida de la prevención. Enfermedades como el cáncer de mama o de cuello de útero suelen ser asintomáticas en sus etapas iniciales. Por eso, la detección precoz a través de los controles ginecológicos de rutina es el método preventivo más eficaz para combatirlas, garantizando altas tasas de curación y tratamientos menos agresivos.

"La mamografía permite adelantarnos muchos años al diagnóstico, ya que podemos detectar la lesión antes de que sea palpable o presente algún síntoma."

Mamografía: detección temprana del cáncer de mama

El cáncer de mama es el tumor más frecuente en la mujer. Al no existir una vacuna para evitarlo, el diagnóstico por imágenes es la herramienta indiscutida. Dependiendo de tu edad y antecedentes, las recomendaciones oficiales varían:

  • A partir de los 40 años: La Sociedad Argentina de Mastología (SAM) recomienda realizarse una mamografía por año en mujeres sin síntomas ni antecedentes. Sugieren también una primera mamografía "de base" a los 35 años.
  • Entre los 50 y 69 años: El Ministerio de Salud indica que en esta franja etaria es obligatorio realizarse la mamografía cada uno o dos años, acompañada del examen físico del profesional.
  • Con antecedentes familiares: Si tenés familiares directos que tuvieron la enfermedad, el primer control debe hacerse 10 años antes de la edad en que tu familiar tuvo el diagnóstico.

Sobre el autoexamen: Tocar tus mamas es útil para conocer tu cuerpo y notar cambios, pero no reemplaza a la mamografía ni a la ecografía mamaria. Si notás algún bulto, enrojecimiento o hundimiento del pezón, tenés que ir al médico de inmediato, sin importar cuándo fue tu último control.

Papanicolaou (PAP): cuidado del cuello del útero

El cáncer de cuello de útero está fuertemente vinculado a la infección por el Virus del Papiloma Humano (VPH). El PAP es un estudio rápido, sencillo y que no duele, cuyo objetivo es detectar alteraciones en las células del cuello del útero antes de que se conviertan en cáncer.

  • ¿A qué edad empezar? Se recomienda a partir de los 25 años.
  • Frecuencia: Si durante dos años seguidos el resultado del PAP te da negativo (normal), podés espaciar el estudio y hacértelo cada 3 años.
  • En la menopausia: El riesgo aumenta en mujeres mayores de 50 años, por lo que es fundamental no abandonar este control después de la menopausia.

Prevención más allá del consultorio

Si bien hay factores que no podemos modificar (como cumplir años o la genética), existen medidas higiénico-dietéticas comprobadas para reducir el riesgo de desarrollar este tipo de patologías:

  • Mantener un peso adecuado (la obesidad es un factor de riesgo clave en la postmenopausia).
  • Hacer actividad física de manera regular para evitar el sedentarismo.
  • Llevar una alimentación baja en grasas.
  • Reducir al mínimo el consumo de alcohol.

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